Un Hombre Una Vida Un Sueño…
por: Camilo Calderón
(Mensaje enviado a la Fundación Nacional Zipaquirá FUNZIPA, el 19 de Julio de 2007, en la conmemoración del Cuadragésimo Aniversario de la Constitución de FUNZIPA)
Rafico o Toño como lo llamábamos familiares y amigos, aquellos que creyeron y compartieron el sueño de un Zipaquirá próspero y desarrollado. Sus predicciones con el tiempo se han venido cumpliendo y consolidando; tal es la del desarrollo vial de la región que ha dado al municipio un lugar privilegiado en la Sabana de Bogotá.
Nuestro orejón sabanero era un versado en las lides ecuestres, amaba sus vacas, sus perros, la pesca, la fotografía, la música los libros y por sobre todo a sus amigos, en fin, amaba la vida.
Hoy nos reunimos en su compañía y afectuosa amistad para festejar un sueño hecho realidad: FUNZIPA. Él y sus amigos: (fundadores) se empeñaron en la tarea de consolidar un frente capaz de defender la memoria de los Hornos de Sal en Zipaquirá hasta del progreso.
Como la tarea era titánica y utópica se concentraron en salvar uno muy importante con característica arquitectónicas excelsas, éste estaba ubicado a la entrada de Zipaquirá. Para este logro si mal no recuerdo el Banco de la Republica y la municipalidad de la época pusieron su granito de sal.
Para salvaguardar su existencia con el ánimo de atender al vecino y turista, se montó un restaurante, respetando el entorno y salvaguardando la culinaria del lugar.
En mi memoria de adolescente habita el recuerdo del “paseo a Zipa”. Había dos accesos desde Bogotá la carretera al norte hoy día carretera 7ª y otra más campesina y natural, era un carreteable por entre los humedales, hoy la autopista del norte. Ambas llegaban al histórico Puente del Común; muy endomingados llegábamos a festejar en grande y a deleitarnos con la comida preparada al lado de los calderos repletos de sal, papas saladas, sobre barriga, cuajada con melado, entre otros.
Este toque de vida que le imprimía el lugar a los comensales lo hacia distinto y todo un éxito. Hoy a todos ellos desde donde nos acompañe los invitamos a compartir este homenaje y celebración y nos comprometemos a cuidar y proteger este legado.
Con nostalgia desde el mar los saluda Camilo hijo de Rafico zipaquireño de Corazón.
Nació en 1917 y realizó sus primeros estudios en el Colegio San Luis y más tarde hizo su carrera de Abogado en la Universidad Nacional. Ejerció diversos cargos públicos entre ellos subsecretario de Obras Públicas del Departamento, secretario de la Contraloría Departamental y Contralor encargado. También ocupó el cargo de Alcalde de Chía, de Chocontá y finalmente de Zipaquirá. Durante su gestión al frente de la alcaldía le correspondió suscribir el acta de entrega de los terrenos de la Urbanización Santiago Pérez, por parte de la Concesión Salinas del Banco de la República al Municipio, entrega que no se ha elevado a Escritura Pública c como corresponde. Durante varios años se desempeñó como Sindico del Hospital de Zipaquirá, con gran dedicación y pulcritud. Fue Miembro significativo de la Academia de Historia de Cundinamarca y su tesorero hasta el final de sus días, Director de la Casa de la Cultura Arturo Wagner por largos años y Director Ejecutivo de la Fundación Nacional Zipaquirá FUNZIPA. Falleció en Bogotá en marzo de 2001.
Nació en Medellín, estudió en Cali, pero desde siempre fue zipaquireño de corazón y poeta, escritor, periodista, líder cívico, ingeniero, uno de los más importantes basquetbolistas de Colombia; una gloria del deporte, un ser humano excepcional y un gran ejemplo de vida.
Múnera Duque se cubrió de gloria siendo capitán del equipo colombiano de básquet, al coronarse Campeón en los IV Juegos Bolivarianos el 6 de agosto de 1948, a la edad de 19 años, derrotando en la final al equipo del Perú que era el mejor de Sudamérica. Perú le ganaba a Colombia hasta faltando tres minutos, “y entonces –contaba julio- vi un hueco y me colé por entre la defensa peruana, rompí el empate y quedamos 45-43. Los incas se ofuscaron y perdieron la pelota. El negro Forero me dio el pase convertí dos puntos más y Colombia ganó 47-43” Múnera “benjamín del equipo” no supo más; se despertó en una ambulancia casi asfixiado luego de cumplir un acto heroico. El coraje de este pequeño gigante acumuló centenares de recortes de prensa y una gran colección de copas, medallas y trofeos. También fue Campeón Suramericano; integró diez equipos nacionales y fue seleccionado para otros dos campeonatos suramericanos y varios internacionales. Integró las Selecciones de fútbol de Villavicencio y Zipaquirá, donde fue Campeón tres años consecutivos. En Atletismo fue Campeón intercolegiado y Departamental del Valle, en 100, 200 y 400 metros planos; campeón Nacional de Salto Triple; también practicó salto largo, lanzamiento de disco, jabalina y bala; fue Subcampeón de Pentatlón de Cundinamarca; además, Campeón zonal de Ping Pong, de Tenis, de Bolos y de 100 y 200 metros planos Nacional sénior Máster, dejando huella en el historial del deporte.
Fue también entrenador de básquet en Bogotá, Cali y Zipaquirá; Directivo del Futbol y el Baloncesto, a nivel nacional; Presidente del Comité Deportivo de Zipaquirá; Director técnico de la federación Nacional y de la Confederación Suramericana de Baloncesto. Ejerció también como presidente del Concejo Municipal; participó en la Construcción de la Villa atlética y del Coliseo Parmenio Cárdenas. Como Ingeniero de salinas – durante 27 años - contribuyó a la Conservación de la Primera Catedral de sal y a la Construcción de la Nueva. Administró las salinas de Cumaral, Upín, Sesquilé y la represa del Neusa. Julio dedicó sus últimos años al cuidado del coliseo Parmenio Cárdenas y de la casa Museo Quevedo Zornoza de FUNZIPA, fundación de la que fue Director Ejecutivo.
Nació en la casa marcada con el número 1-36 de la carrera 7 de Zipaquirá, el 14 de junio de 1928. Cursó los cuatro años de primaria en el Colegio Santiago Pérez y el bachillerato en el Liceo nacional de Varones, recibiendo el grado correspondiente en el año 1947. En 1948 comenzó la Carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional, curso que se malogró por los acontecimientos luctuosos del 9 de abril, repitiendo el primer año en 1949.
En el año de 1950, continuó con la Carrera en la escuela Nacional de Minas en Medellín, dependencia de la Universidad Nacional y recibió el grado en diciembre de 1954; hasta el año 1956 ejerció la profesión en dicha ciudad. Contrajo Matrimonio con Consuelo Lema, dama antioqueña, hija del señor rector de la Universidad de Antioquia, con quien tuvo cuatro hijos, todos hoy profesionales radicados según orden de edades en Duitama, Maracaibo, Medellín y Chía.
En 1956 se trasladó el matrimonio a Bogotá en donde el arquitecto entró a trabajar en la Secretaria de Obras Públicas Distritales ocupando el cargo de Director de Control hasta 1967. Ejerció la profesión independiente en la Capital hasta 1978, lapso en el cual actuó como Director Ejecutivo de la S.C.A. y luego en la agremiación profesional, en la Secretaria de Educación del Distrito en el cargo de Director de de Programación. En 1978 fue llamado a colaborar con el Equipo Técnico de la Aeronáutica Civil en donde ocupó la Jefatura de Estudios y Diseños hasta el año 1989. Pensionado por la nación volvió a incursionar en el campo de la pintura, aptitudes que ya se anunciaran en su niñez, cuando empezó a pintar con gran acierto las figuras gestoras de nuestra independencia. En el año 1966 fue profesor en la facultad de Artes y Decoración de la Universidad Javeriana. En el tiempo libre de sus actividades en el diseño y las Construcciones, se ha dedicado a ejecutar tallas en madera y bocetos en carboncillo, especialmente en desnudos, son varias sus ejecuciones en obras de restauración del barrio La Candelaria y numerosas sus pinturas de fachadas, balcones y portadas del mismo sector, el cual recoge aún hoy con avidez.
Al preguntarle sobre sus propósitos en el próximo futuro nos responde: “He tenido la audacia de presentar unas pobres muestras de mi hobby, a costa de mi sonrojo, pero me anima un gran deseo de incursionar en la plumilla, tratando de dar vida a las queridas y maltratadas reliquias urbanas de nuestra querida ciudad”.
Actual Directora Ejecutiva
Zipaquireña, es la menor del hogar de Jorge Chávez Torres (q.e.p.d.) e Inés Posada de Chávez (q.e.p.d.); curso sus estudios primarios en el Colegio Infantil y secundarios en el Colegios Santiago Pérez de la ciudad, en donde se acendro su innato amor por Zipaquirá destacándose no solo en el ámbito académico sino también en el deportivo y cultural.
Sus estudios los complemento en la Universidad Central de Bogotá en donde se graduó como Publicista y Comercializadora, desde ese momento empezó a destacarse en el ejercicio de su profesión; ha sido constante en su formación y ha adelantado estudios en diversas áreas (Realización y Producción de Radio, Carrera Administrativa, Control Interno en las Entidades del Estado, Contratación Administrativa, Formación de Veedores, Formación Pedagógica Básica para docencia en el SENA, Evaluación de Entidades sin ánimo de lucro, Elaboración de inventarios de Bienes Culturales, Historia del mobiliario , Museos regionales Sostenibles para el desarrollo de sus comunidades, Preparación y formulación de proyectos Piénselo, escríbalo y gestiónelo, Organización de Eventos del Sector Turístico. Proyectos para alta gerencia y administración, Arte Colonial y varios talleres, seminarios y conferencias en gestión cultural y museología.
Su compromiso con la ciudad de Zipaquirá ha ido más allá de sus propios intereses, destacándose varios años como dirigente comunal, como representante de los padres de familia en varias asociaciones de padres de familia, en la junta de programación de la emisora catedral estéreo de Zipaquirá, en la congregación de nazarenos de la catedral y otras entidades.
Su gestión y conocimiento no duda en ponerlos al servicio de su ciudad, desde el Sector Privado como Gerente de P.L. Publicidad y C.E.A. Editores comienza a destacarse en la realización de eventos sociales, artísticos, deportivos y culturales y en la asesoría de imagen y publicidad, dentro y fuera de la ciudad.
Asesoró al Instituto de Cultura y Turismo de Zipaquirá, promoviendo una nueva etapa de crecimiento cultural y artístico; posteriormente es llamada a la Dirección del mismo; desde este cargo muestra su tesón y su fe en Zipaquirá, reluce su espíritu cultural y de amor a su pueblo y es así como además de las actividades administrativas propias de su cargo , desarrolla una importante gestión cultural, fortaleciendo de esta manera ese aliento cultural propio de nuestros ancestros y tan arraigado en nuestras familias.
El trabajo de investigación y edición del libro "Monografía anecdótica de Zipaquirá " que llevo a cabo con el periodista Edgar Armando Guzmán Abella, fue muy bien recibido por propios y extraños que vieron en él un excelente retrato de nuestro terruño.
En ejercicio de su profesión y como Gestora Cultural se ha desempeñado siempre con profundo compromiso y afecto por Zipaquirá, en el área administrativa en el sector público y privado.
La Junta Directiva de la Fundación Nacional Zipaquirá "FUNZIPA" conociendo sus altas calidades la llama, para que como miembro de la Fundación se encargue de la Dirección Ejecutiva, comenzando con nuevos bríos su actividad por la expansión de la cultura en Zipaquirá y que mejor que este escenario para llevarla a cabo; recibe otro encargo de la Junta Directiva de la Fundación como Directora de la Casa Museo Quevedo Zornoza asumiendo también ese reto con la colaboración y dirección de los miembros de la Junta Directiva de la Fundación; Su labor no solo va en la recuperación y conservación de la casa sino también de las piezas y documentos de la colección.
Desde allí, su apego por su terruño la lleva a escudriñar nuestro pasado y es así como da el primer paso para la recuperación de la tradición oral a través de conversatorios sobre historia, algunos de ellos apoyados por la Academia de Historia de Cundinamarca, el Centro de historia, historiadores zipaquireños y del resguardo indígena de chía, dirigiendo este proyecto de tradición sobre Zipaquirá, de manera particular a jóvenes de grados décimo y once de diferentes instituciones educativas.
Con absoluto compromiso se genera todo un proceso y se implementa el proyecto "Identidad Zipaquireña" en concertación con el Ministerio de cultura, celebra con Funzipa los 20 años de la Casa, el homenaje a tres generaciones de la ilustre familia Quevedo, mostrando la innegable importancia de este linaje en el aporte cultural y de identidad a Zipaquirá; La celebración de los cuarenta años de FUNZIPA, sin número de certámenes artístico culturales vinculando de manera particular a los exponentes zipaquireños del arte y la cultura la administración municipal de la constante actividad artística y cultural desarrollada tras su gestión en la ciudad ha sido merecedora de grandes reconocimientos, entre ellos la de su Colegio Santiago Pérez con la Medalla “ RECONOCIMIENTO A LA PROYECCION DEL PERFIL SANTIAGUINO” y la “Medalla al Civismo”.
del Honorable Concejo Municipal de Zipaquirá.