El apellido Zornoza tiene sus orígenes en la península ibérica, específicamente al norte de España, en el país Vasco, en el extremo oriental de la costa del mar Cantábrico, limítrofe con Francia, donde se ha documentado su presencia desde tiempos antiguos. La llegada de este apellido a Colombia se sitúa en el contexto de la colonización española y la migración de familias hacia el Nuevo Mundo.
Orígenes del Apellido Zornoza
El apellido Zornoza es de origen toponímico, derivado de localidades en España. Históricamente, los apellidos toponímicos se formaban a partir de nombres de lugares, y es probable que los primeros portadores del apellido hayan sido originarios de una localidad llamada Zornoza en la provincia de Álava o Vizcaya. A medida que las familias buscaban nuevas oportunidades en América durante los siglos XVI y XVII, muchos apellidos españoles fueron llevados a las colonias, incluyendo lo que hoy es Colombia.
La Llegada a Colombia
La llegada del apellido Zornoza a Colombia se documenta alrededor de 1770, cuando miembros de esta familia emigraron al Nuevo Reino de Granada. Según registros genealógicos, la familia Zornoza se estableció inicialmente en Bogotá y sus alrededores. Este período coincidió con un auge en la migración europea hacia América, impulsada por factores económicos y sociales en España.
Los Zornoza que llegaron a Colombia se integraron en la sociedad colonial, participando en diversas actividades económicas y sociales. Con el tiempo, algunos miembros de esta familia lograron destacarse en áreas como el comercio y la administración pública, contribuyendo al desarrollo local.
Contribuciones y Legado
A lo largo del siglo XIX, los Zornoza continuaron expandiendo su influencia en Colombia. La familia se asoció con otras casas importantes y contribuyó al tejido social y económico del país. Su legado perdura en la historia cultural colombiana, donde han dejado huellas visibles en diversas regiones.
En el contexto literario y cultural, el apellido Zornoza también está vinculado a figuras destacadas que han contribuido al desarrollo de la literatura y las artes en Colombia. el “Museo de Zipaquirá Casa Quevedo Zornoza” es un testimonio del impacto cultural que esta familia ha tenido a lo largo de los años. De esta familia, Doña Concepción Zornoza y Ronderos esposa de don Guillermo Quevedo Arvelo, padres del insigne maestro Guillermo Quevedo Zornoza, descendiente este último de la línea de:
El apellido Zornoza representa una rica herencia que conecta a Colombia con sus raíces españolas. Desde su llegada en el siglo XVIII hasta su integración en la sociedad colombiana contemporánea, los portadores del apellido han jugado un papel importante en la historia del país. Su legado continúa siendo objeto de estudio e interés para quienes investigan la genealogía y la historia familiar en Colombia.
La dama de la sociedad zipaquireña del siglo XIX, nacida en 1855 en Bogotá, es una figura emblemática que refleja la riqueza cultural y social de la región durante esa época. Casada con don Guillermo Quevedo Arvelo padres del insigne maestro Guillermo Quevedo Zornoza, un maestro destacado en su tiempo.
Nacida en el seno de una familia influyente, provenía de una estirpe que valoraba profundamente la educación y el servicio a la comunidad. Su abuelo, Francisco Antonio Ignacio Zornoza Zubiandi (1808–1874), casado con doña Rosalía Basilia Antonia Ronderos Barreto, es reconocido por su compromiso cívico y su participación activa en diversas asociaciones y voluntariados laicos. Esta herencia familiar le proporcionó una formación cívica, artística y espiritual sólida, que influyó en su vida y en su papel dentro de la sociedad zipaquireña.
Zipaquirá, durante el siglo XIX, era un centro neurálgico de actividad política y social en Colombia. La ciudad había sido testigo de importantes acontecimientos históricos, como la Rebelión de los Comuneros y otros movimientos sociales que marcaron la historia del país. En este contexto, la dama se convirtió en un pilar de su comunidad, participando activamente en iniciativas que promovían el bienestar social y cultural.
Su compromiso en asociaciones locales reflejaba no solo su responsabilidad con el desarrollo de Zipaquirá, sino también un legado familiar que valoraba el servicio a los demás. Las mujeres de su tiempo desempeñaron roles cruciales en la lucha por los derechos y el bienestar de sus comunidades, muchas veces desde las sombras, lo que contribuyó a forjar una identidad colectiva fuerte entre las mujeres zipaquireñas.
El legado de esta dama se extiende más allá de su vida personal; representa un símbolo del empoderamiento femenino en una época donde las mujeres comenzaban a reclamar un lugar en la esfera pública. Su descendencia a través de Guillermo Quevedo Zornoza asegura que sus valores y principios continúen resonando en las generaciones posteriores.
La historia de esta dama no solo es una crónica familiar, sino también un reflejo del contexto sociopolítico de Zipaquirá durante el siglo XIX. Su vida y obra son un testimonio del impacto que las mujeres han tenido en la construcción del tejido social colombiano.
Comandante. Nació en Bosa (Cundinamarca), en 1800. Trabajó incesantemente por la causa de la República, siendo un niño, desde el año de 1810. Cuando D. Pedro Groot formó los cuatro cuerpos de caballería compuestos de 600 hombres, Zornoza fue nombrado Capitán de la segunda Compañía del tercer Escuadrón que mandaba D. Nicolás Rivas. Los informes que dio este jefe respecto a la conducta de Zornoza, fueron tan honrosos, que los republicanos resolvieron encargarlo del Corregimiento de Bosa. En el desempeño de este cargo desplegó un celo y una actividad increíbles; organizaba expediciones, proveía de socorros a los revolucionarios y arbitraba recursos a los patriotas. Se hizo célebre por el asalto en el río Magdalena a una flotilla de champanes en que los realistas subían pertrechos de la Costa, enganchando a las tropas colombianas que el mariscal Sucre llevó al Perú, hizo esa campaña libertadora. Como segundo jefe del Batallón “Bogotá” combatió brevemente en Ayacucho, habiendo sido herido en esa gran batalla. El gran Mariscal lo cita en el parte de esa célebre acción. Murió en Bogotá en 1876.