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Hornos

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EL HORNO DE SAL DE FUNZIPA

Entre otras, la principal industria Zipaquireña era la elaboración de sal (grano de caldero y compactada) y sus numerosas fabricas particulares daban idea de la laboriosidad de sus habitantes en este importantísimo negocio. En diciembre de 1939 se fundó la SOCIEDAD DE ELABORADORES DE SAL, entidad que funcionó hasta el 28 de febrero de 1948, de esta fecha en adelante se convirtió en Sociedad anónima con el distintivo de SOCIEDAD COLOMBIANA DISTRIBUIDORA DE SALES S. A. de dicha sociedad fueron accionistas los elaboradores de sal por el sistema de hornos. La sociedad tenía suscrito un contrato con el Banco de la República para el suministro de 6.000 a 7.000 toneladas de sal, mensualmente. Por razón de tal contrato el Banco tenía a su cargo la distribución y venta de la sal, con exclusividad para toda la República, también compraba y distribuía la producción de la COMPAÑÍA SALINERA DE LOS ANDES (1.500 toneladas al mes).

La industria de la sal estaba repartida entre la gran empresa SALINERA DE LOS ANDES, que elaboraba la sal por el procedimiento de ´´tacho al vacío´´, y los elaboradores particulares quienes utilizaban el procedimiento primitivo de evaporación en hornos de ´´fondos´´ o pequeños calderos con gasto incalculable de combustibles.

Trabajaban hacia los años cincuenta del siglo XX, “50 hornos para la obtención de sal grano de caldero con utilización de 300 operarios (horneros); y 11 hornos para la elaboración de sal compactada, necesitándose para su manejo, alrededor de 33 trabajadores. En esta industria, fuera de empacadores y acarreadores, se empleaban cerca de 300 personas en menesteres de la misma u oficios derivados de ella.” - Para ese entonces, año de 1951 la población de Zipaquirá era de aproximadamente de 22.154 habitantes. -

Los Hornos de Sal de Zipaquirá fueron hasta 1961, plantas elaboradoras de sal, por el sistema de evaporación de agua sal, que vertía sobre un caldero de hierro debajo del cual había un horno a muy altas temperaturas. La materia prima, - sal líquida – se transportaba en “pipas”, carro tanques en los que montaban unos toneles de madera... El centro de tanqueo de este líquido, estaba ubicado a la izquierda del arco principal que marca el “Parque Villaveces” la iniciación del camino hacia la Catedral de sal.

Es de anotar que los hornos para el procesamiento de la sal eran parte importantísima de la economía de la ciudad.

´´Cuando el Gobierno dio orden de cerrar los hornos hacia 1.959, la producción de sal en grano le quedó a la Planta de refinación de Betania y a la Salinera de los Andes, del Banco de la República.´´ contaba Zipaquirá con 2 Fábricas de sal de procedimiento no tradicional: COMPAÑÍA SALINERA DE LOS ANDES y FÁBRICA DE DON JOHN MILLER (Sal Zipa Yodada); y con 61 Fábricas de sal de Procedimiento tradicional u hornos de varios propietarios.

Uno de los primeros cometidos de FUNZIPA fue gestionar ante el IFI el ´´arrendamiento del horno de sal de Casablanca, que adecuó para servir en el restaurante´´

Para los años setenta, momento de recibir La Fundación Nacional Zipaquirá FUNZIPA, en arrendamiento los predios en donde se encontraban los dos hornos *de Salinas, en el sector Casablanca, -procedentes del siglo XIX- Previo proyecto diseñado por FUNZIPA para desarrollar un Parque restaurante, se inician los trabajos de adecuación del lugar, con presupuesto de la Fundación, conservándose el estilo original y de época de las construcciones, particularmente en el área de restaurante donde se continua la construcción de la infraestructura original con diseños arquitectónicos especiales para los hornos permitiendo la ventilación de la vaporización de la salmuera procedente de los decantamientos de potosí; dentro de las adecuaciones realizadas por FUNZIPA, está la construcción de un tanque de reserva con un ducto interno que conduce la salmuera directamente a los fondos de procesamiento de sal por ebullición;

Posteriormente, FUNZIPA, continúa esta importante inversión, en adelanto de lo ingeniado para poner al servicio de la ciudad y del turismo un extraordinario lugar de recreación y comidas propias de la ciudad y la región; se construyen dos salones para eventos alternos en este naciente complejo turístico comercial, Los Salones Chía y Zipa, cada uno con sus baterías de baños, se construye el área de servicios y bodega, y se adecua una antigua construcción como área administrativa y lavandería.

Dentro de la amplia zona verde, se diseñaron y realizaron unos vastos, y llamativos jardines que engalanan el área de ingreso peatonal, ofreciendo al visitante un hermoso espacio de recreación pasiva, en otro sector se adecuo una zona como parque infantil con juegos y mucho verde; y al fondo del lugar la zona de parqueadero.

Como anécdota interesante, en desarrollo del diseño de los jardines el señor alcalde Roberto Terán Gutiérrez participo sembrando varios de los geranios que hoy día florecen y adornan el lugar.

En la actualidad, en este lugar tienen su sede varios restaurantes y se conservan los dos hornos que se preservaron para legado histórico y cultural de la ciudad, allí se evoca la memoria de los tradicionales “piquetes zipaquireños”, y se convierten en testigo de la gran gestión cultural e histórica que ha venido adelantando con profundo afecto la FUNDACION NACIONAL ZIPAQUIRA FUNZIPA.